lunes, 17 de enero de 2011

CUZO - Amor Y Muerte En La Tercera Fase (2008)


01. Medium
02. Escalera roja
03. El hijo
04. El miedo es lo que mata
05. Lluvia de sapos
06. Circulo de la droga
07. Huertas solares
08. Tras la puerta











¿Qué tienen en común el cine giallo de Dario Argento o Lucio Fulci, la lisérgica instrumental, el rock y la experimentación? Cuzo es la respuesta. O lo que es lo mismo, tres curtidos señores barceloneses (miembros de bandas como 12twelve, Warchetype, Lords Of Bukkake...) dejándose influenciar por el sonido de bandas como Earthless, Zombi, Mammatus o Stinking Lizaveta, practicando un rock pesado, progresivo, experimental con ciertos aires jazzeros, ayudados de una buena ristra de pedales y sintes analógicos, creando unos momentos... Uff... Todos los temas tienen su punto, pero yo siento especial debilidad por el quinto corte Lluvia De Sapos, tenías que ver que cara se me pone mientras suena en mi reproductor de CD... Lo que son capaces de hacer estos tres tíos. No he tenido ocasión de verles en directo, pero sí algunos vídeos grabados en una de sus actuaciones, y salta a la vista la soltura con la que Iván y Jaime alternan las cuerdas y las teclas, recreando perfectamente la atmósfera de la grabación, e incluso superándola si cabe. Necesitas este disco, no te digo más.


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domingo, 16 de enero de 2011

Bajo, carácter y personalidad

Uno de los clichés más usados en el mundo, cuando se habla de rock, es la imagen de un tío sosteniendo una guitarra. Los anuncios siempre ponen a un lelo supuestamente tocando la guitarra (y peor aún: ¡con el pelo corto!), muy de vez en cuando lo ponen tocando la batería. Pero nunca tocando un bajo.

Gracias al bajo (eléctrico o acústico) las canciones tienen carácter y personalidad. Y si aparte de eso, el bajista es un hombre (o mujer) de CARÁCTER, los resultados son hipnóticos. Todos tenemos nuestros favoritos. A veces ni nos hemos enterado de lo que hace, sólo sabemos que toca un tema de cierto grupo. Si estás acostumbrado a consumir deprisa, párate un momento, y ya que te sabes todos los temas al derecho y al revés, ahora escucha tratando de poner especial atención en el bajo, en el bajista, en el matiz y el tono que le da al tema.

El bajo es similar en apariencia y construcción a la guitarra, pero con un cuerpo de mayores dimensiones,un mástil
de mayor longitud y escala y, normalmente, cuatro cuerdas afinadas según la afinación estándar del contrabajo.

Hoy en día hay muchos que sólo acompañan, que sólo llenan huecos, cumplen y ya. No es el caso de estos cuatro. Seguro que admiras a Geddy Lee, que le has dedicado algunas pajillas a D'Arcy, que tienes el mal gusto de poner algún que otro CD de Sting en tu reproductor de música, que reconociste a Billy Sheehan apoyando a Steve Vai y que Les Claypool te inspiró para formar tu primer grupo. PERO aquí expondré 4 bajistas con sello propio y carácter que vale la pena recordar o conocer. Así que, si tienes una gran colección de CDs y DVSs con mejores bajistas que los que a continuación mencionaré, pues felicidades tío, déjame un comentario y acúsame. Las siguientes 4 cuerdas cumplen con los requisitos de: sello, gusto, tocan o tocaron rock (no jazz, ni funk-cumbia-ska, ni polka) y sus discos están de rebajas en las tiendas de importación.


 1  Empecemos con Dios (es decir, LEMMY de Motörhead). Lemmy no sabe tocar jazz, no le importa ser seleccionado para acompañar a Robert Fripp en una gira por Europa. Pero Lemmy sabe tocar rock and roll, respira y transpira rock and roll. Empezó oyendo a MC5 y copiando sus temas (muy básicas) como (Call me) Animal. Por azares del destino entró a Hawkwind, pero el joven Lemmy no tenía esa "maestría" que se requiere para acompañar e improvisar a lado de cosas como Nik Turner. Hawkwind era un viaje por el espacio, era improvisación y drogas. El rollo de Lemmy es más rock and roll, menos concepto y... las mismas drogas. Cuando salió de Hawkwind y empezó con Motörhead, distorsionó su sonido. Si te enfrentas por primera vez a Motörhead es probable que digas: "tío, esto es puro ruido". Sólo es rock and roll muy electrificado y sin delicadezas. Si tus orejas sólo han escuchado la radio, tardas en digerirlo. Pero cuando ese Rickenbacker con la leyenda "Born to Lose" te atrapa... jamás te suelta. Aparte de la voz de traga-vidrios, el sonido del bajo en intros como las de Iron Fist o (Don't need) Religion hacen que Motörhead tenga ese sello característico que ninguna otra banda tiene. Lo escuchas y dices "es Motörhead... a huevo". Discos recomendados: Iron Fist, No Sleep 'til Hammersmith, Ace Of Spades.



 2  En los 70 eran comunes los power-trios. El bajista tenía que llenar muchos huecos a la hora de los requintos, algunos recurrían a los acordes y, a partir de la década de los 80, a los slaps. Otros, como MEL SCHACHER de Grand Funk Railroad, recurrían al gusto (obtenido en su banda previa, ? & the Mysterians, aquellos de 96 tears), al volúmen (Grand Funk ostentó muchos años el liderazgo en cuanto a decibeles) y a la decisión de que su bajo sonara simplemente a un gran bajo. No a teclado, no a guitarra, no a trombón, sólo a bajo eléctrico. Si alguna vez alguien te pregunta: ¿quién tiene el sonido de bajo rockero en toda su expresión?, sin duda, la respuesta es Mel Schacher. Un gran colchón donde el baterista y el guitarrista podían descansar, confiar, nunca caerse, cagarla si querían, tirarse a alguna chica o comer viendo la TV... no importaba, el bajo posturopédico de Schacher aguantaba eso y más. Era tan honorable que sabía dónde callarse (¡ya no hay de esos!). Tan elegante que sólo tocaba una nota ahí donde un novato se hubiera atascado. Amablemente cedía el paso para después HIPNOTIZAR. Como una cobra se movía en la melodía. Sin prisa dejaba pasar los minutos para después... ¡¡¡zasca!!! inyectar el veneno cuando menos lo esperabas. Grand Funk ha sido muy menospreciado y eso está bien. Gracias a eso, el bajo de Mel aún guarda cosas que se pueden aprender y disfrutar. Discos recomendados: Survival, Phoexix y, claro, Grand Funk (mejor conocido como El Rojo).



 3  Ya en terrenos "finos" es justo y necesario incluir a JOHN PAUL JONES. No se necesitan historias, ni anécdotas, ni tarjetas de presentación. En un imaginario casting de bajistas, no tendría que hacer fila, ni esperar, ni entregar un curriculum de 40 hojas. Sólo tendría que decir dos palabras: LED ZEPPELIN. En la próxima sonda que recorra el espacio en busca de amazonas-extraterrestras, debemos incluir The Lemon Song, para que esas chicas crean que todos los terrícolas somos tan talentosos como él. Cuando se den cuenta de que no es así, ya habremos saciado nuestros más bajos instintos (incluso hasta podríamos llevar a cabo las travesurillas esas con peces muy de Zeppelin). Y que acaben con la humanidad de una vez al verse engañadas. Jo. Que empiecen por Washington y sigan por la Cámara de Diputados. Imagínate que John Paul Jones debía soportar a Bonzo y a Page (y en algunas grabaciones, parece lo opuesto: Bonzo, Page y Plant hacían un "marco a la medida" para disfrutar a Jones). Era la imagen de otro cliché: ese de "el bajista excelente pero reservado, que no habla en las entrevistas" como John Entwistle en The Who. Estoy de acuerdo con que "el rock" es rebeldía, desmadre, quebrantamiento de reglas, actitud, burlarse de lo conformista y estúpido pero... algunas veces... también es MÚSICA Y MAESTRÍA. Escúchate todo el álbum II de Zeppelin. Ya sabes cómo cantaba Plant, ya intentaste sin éxito tocar el riff de Whole Lotta Love en la guitarra. Ahora, sigue a Jones. ¡Hoy es cuando!



 4  La música actual apesta. En buen momento para regresar a los clásicos en lo que sale algo bueno y que valga la pena. Y precisamente por eso hablaremos ahora de PAUL McCARTNEY. No sé qué decir de este ñor (Sir, en inglés) que no se haya dicho ya. Sólo que, como dice un tema de no sé quién: "el tiempo pasaaaaaa y no te puedo olvidaaaaaar". No conozco un beatlemano que no haya soñado con él. Además: tocar la bellísima línea de bajo en Silly Love Songs y ¡¿¡cantar al mismo tiempo!?! Sólo un natural, un maestro, un dotado, un cabrón. Fue el bajista de la "mejor banda del mundo" (ahí es ná). Escucha cualquiera de sus discos con los Beatles o hasta el Wings, Greatest Hits. Un placer. Y todos le dan su lugar: desde Tony Levin hasta Geezer Butler.

sábado, 15 de enero de 2011

ISIS - Wavering Radiant (2009)


01. Hall Of The Dead
02. Ghost Key
03. Hand Of The Host
04. Wavering Radiant
05. Stone To Wake A Serpent
06. 20 Minutes/40 Years
07. Threshold of Transformation












Sin lugar a dudas nos encontramos ante su mejor trabajo en años. ¿No me crees? Pínchate este álbum, seguidamente el Panopticon y el In The Absence Of Truth y verás como me das la razón, como comienzan a saberte poco. Puede que una de las razones sea el hecho de que sus miembros ya no viven desperdigados por los USA, lo que les ha ayudado a currarse mejor los temas, cara a cara, antes de entrar en el estudio. Puede que otra sea que han conseguido un sonido mucho más cálido, potente, intenso y orgánico. Continúan donde lo dejaron en el anterior disco, pero yendo más allá, cogiendo además elementos olvidados de su pasado. Wavering Radiant bascula entre la rabia y la pesadez, y la melodía, el sentimiento y la delicadez, agresivo y elegante a partes iguales. Es algo más orquestal que sus antecesores y se percibe más interacción, más química entre los instrumentos. Siete temas donde se llega a momentos de auténtico clímax, imposible de explicar con palabras, con Jeff Caxide y esos solos de bajo empapados de chorus y delay marca de la casa, con las guitarras de Aaron Turner, Michael Gallagher y Clifford Meyer compenetrándose como nunca antes, con las baterías grooves de Aaron Harris y los indispensables teclados del citado Meyer. Y para rematar, Adam Jones de Tool colaborando en tres de los temas.


ISIS - Wavering Radiant (2009)
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viernes, 14 de enero de 2011

Década de 1970: preludio a la pesadez 1/5

  • 13 de febrero de 1970: lanzamiento del álbum debut de Black Sabbath.
  • 13 de febrero de 1971: Black Sabbath llega a disco de oro en Estados Unidos.
  • Diciembre de 1975: Judas Priest graba Sad Wings of Destiny.
  • 28 de octubre de 1978: Kiss Meets the Phantom of the Park se transmite en la NBC.
  • 11 de diciembre de 1978: Última función de la gira de Ozzy Osbourne con Black Sabbath.

El heavy metal cobró vida justo en el momento en que la salvación de la generación anterior, el rock and roll, pasaba por una desintegración espantosa. Cuatro muertos en un concierto gratuito de los Rolling Stones que se celebró en la pista de carreras de Altamont, en diciembre de 1969, habían conmocionado a la comunidad rock y dejado a la cultura juvenil desilusionada con los ideales pacifistas. Luego, mientras Black Sabbath entraba en las listas de discos más vendidos, en abril de 1970, Paul McCartney impresionó al mundo anunciando la disolución de los Beatles. En vez de reconfortar a su público en un mundo incierto, los gigantes del rock como Janis Joplin, Jimi Hendrix y Jimi Morrison morirían de sobredosis de drogas en menos de un año.

Una hippy disfrutando de la música y la atmósfera en  Knebworth rock festival, 1978 (foto Evening Standard/Getty Images).

Poco después de que John Fitzgerald Kennedy, Robert F. Kennedy y Martin Luther King fueran alcanzados por las balas de los asesinos, también los inventores del rock and roll caían por excesos ingenuos. Cansados y frustrados, los miembros de la "generación del amor", los que habían creado una contracultura, abandonaban las ciudades en manadas, regresando a sus pueblos natales, dirigiéndose a las colinas; cualquier cosa con tal de exorcizar las pesadillas comunitarias de una utopía fracasada. Era el fin de los 60 y de todo lo que esa década representaba. Mientras los "niños de las flores" abrían paso con su oposición a la violencia al militante partido de las Panteras Negras, a las masacres en el campus universitario de Kent y a las revueltas callejeras, cada vez más violentas, protagonizadas por estudiantes desencantados en París, Berlín e Italia, en todas partes morían las viejas esperanzas y eran reemplazadas por un nuevo pragmatismo.

Black Sabbath parecía prosperar en ese clima adverso, y jamás pretendía ofrecer respuestas, más allá de lo ocasional exhortación a amar al prójimo. Aunque la leyenda suele retratarlos como los flacuchos y desamparados, el disco debut de la banda llegó enseguida a los primeros diez discos más vendidos de Gran Bretaña y se mantuvo en ese puesto durante varios meses. La primera gira americana, planeada para el verano de 1970, fue cancelada con motivo del juicio por asesinato al clan Manson. En Estados Unidos había un clima extremadamente hostil hacia los hippies peligrosos. De todas maneras, aquel disco debut también llegó a los primeros puestos de las listas estadounidenses y vendió más de medio millón de ejemplares en su primer año.

BLACK SABBATH en 1978

Vertigo Records se apresuró a obtener más material de sus necesitados y misteriosos conscriptos, interrumpiendo la gira eterna de Sabbath para otra sesión de grabación en septiembre de 1970. Después de un intento ensayo, como era habitual, y con un impulso creativo intensificado, la banda se presentó dos días más tarde con el poderoso Paranoid, su álbum más vendido y hogar de algunas de las canciones más características de Sabbath, como War Pigs, Paranoid y Iron Man.

Si bien Paranoid conservaba el espíritu evocador de Black Sabbath, las temáticas del segundo álbum eran menos místicas y más tangibles. Obsesionado con el daño y la pérdida de control, Ozzy Osbourne, con una voz quejosa, gime sobre los padecimientos de la drogadicción en Hand Of Doom, sobre la guerra nuclear en Electric Funeral, y sobre la conmoción de las batallas en Iron Man. Al igual que la hipnótica pista que daba título a Black Sabbath, el alma de Paranoid también surgía de una canción con insinuaciones al ocultismo, Walpurgis, cuyas poderosas imágenes hablaban de "witches at black masses" (brujas en misas negras) y "sorcerers of death's construction" (hechiceras de la construcción de la muerte). De todas maneras, cuando se grabó para Paranoid, la canción fue ligeramente modificada con el nombre de War Pigs, un cataclísmico himno antibélico que acusaba a los políticos de enviar a los jóvenes y a los pobres a hacer el trabajo sangriento de bancos y naciones.



Sabbath estaba adquiriendo experiencia no sólo en el aspecto musical sino como portavoces generacionales. Geezer Butler, letrista de Sabbath, comenzaba a darse cuenta de que si quería aportar un cambio a la música debía enfrentarse a la fealdad en el frente de batalla. Las nuevas canciones de Black Sabbath buscaban paz y amor; no en las flores de Donovan y Jefferson Airplane, sino en la dura realidad de las guerras y los hornos humanos. Ozzy Osbourne transmitía esas letras como si estuviera en trance, leyendo mensajes de verdad escritos en el cielo.

La revista Billboard anunció alegremente que Paranoid "promete ser tan grande como el primer disco" y, por cierto, las canciones Paranoid y Iron Man estuvieron cerca de entrar en la lista de los cuarenta singles más vendidos en Estados Unidos. Daba la impresión de que todos los cambios musicales de los 60 habían tenido lugar únicamente para abrir el camino a las duras profecías de Sabbath. Compuesto, según se dice, en menos tiempo de lo que llevaba interpretarlo, el frenético tema de tres minutos Paranoid lanzó el segundo álbum de Sabbath al número uno en las listas británicas y al ocho en Estados Unidos.

Mientras la jerarquía del rock and roll implosionaban a su alrededor, los espectadores quedaban abrumados por la intuición de que Black Sabbath estaba dando comienzo a una era musical completamente nueva. "Paranoid es un ancla -dice Rob Halford, vocalista de Judas Priest, en aquel entonces una banda local de Birmingham-. Lo sujeta todo dentro del movimiento del metal en un sólo disco. Está todo allí: los riffs, la interpretación vocal de Ozzy, los títulos de las canciones, el tema de las letras. Es un momento clásico de definición".

BLACK SABBATH. Foto tomada durante el tour Paranoid en enero de 1971.

No pasó mucho hasta que Sabbath se encontrara con ocupas viviendo en su inmenso espacio sonoro. Inspirados acólitos, con contratos discográficos para un sólo disco mientras recorrían el circuito de los centros estudiantiles universitarios, produjeron algunas réplicas sísmicas tempranas y de corta duración después de la gran explosión. El estrafalario grupo Flower Travelin' Band, de Japón, y el tosco Clumsy, de la República Sudafricana, llegaron a grabar versiones de las canciones de Black Sabbath ya en 1970, cuando el vinilo de los discos originales aún estaba secándose. Otros sintieron la motivación de imitar a Sabbath por la perspectiva de ganar dinero rápido. Un álbum de Attila, de 1970, presentaba al joven cantante de Long Island, Billy Joel (que en aquel entonces era crítico de rock y ocasional paciente psiquiátrico), ataviado con un uniforme bélico mongol, tocando un Hammond B3 a alto volumen y con un ritmo de rock duro, maltratando los oídos con las canciones Amplifier Fire y Tear This Castle Down.

Portada del disco Anywhere (1970) de los Flower Travellin' Band.
Los covers del disco: Black Sabbath, el 21st Century Schizoid Man de King Crimson
y una alucinógena versión del Louisiana Blues de Muddy Waters que dura más de quince minutos.

Antes de Black Sabbath, la palabra "heavy" (pesado) se había referido más a un sentimiento que a un estilo musical determinado, y en la jerga hippie describía cualquier cosa que fuera intensa y potente. Jimi Hendrix y los Beatles componían con frecuencia canciones que apuntaban a un break pesado, un puente entre melodías que trataba de unir ideas y emociones en conflicto. El "metal" en "heavy metal" o "metal pesado" aportaba una resistencia férrea a esa lucha, una inquebrantable fortaleza temática que aseguraba la tensión y la emoción desinhibida. Como había ordenado Black Sabbath, el heavy metal era un complejo remolino de neurosis y deseo. Dotado de una fuerza inflexible de engañosa sencillez, el género poseía un apetito omnívoro por la vida.

En cuanto a las palabras concretas: el escritor beat William S. Burrough bautizó a un personaje de su novela Nova Express, de 1964, como "Uranium Willy, el chico del metal pesado". El crítico Lester Bangs, uno de los primeros y más cultos defenseores de Black Sabbath, aplicó más tarde ese término a la música. Anteriormente, "metal pesado" era una terminología bélica del siglo XIX que se utilizaba para describir el poder de fuego, mientras que en química designaba elementos recién descubiertos de alta densidad molecular. Cuando John Kay, de Steppenwolf, autor de la canción Born To Be Wild, aullaba sobre el "heavy metal thunder" (trueno de metal pesado), en 1968, sólo describía el rugido de las motocicletas. Sin Black Sabbath, la frase era un accidente poético, la hueca profecía de mil monos aporreando máquinas de escribir en busca de una Biblia.

Son muy escasas las piedras que un investigador podía levantar en busca de precedentes para definir la manera tan completa en que Black Sabbath generó y encarnó un comienzo nuevo y revolucionario. Otro sospechoso en la cuestión de la paternidad del heavy metal, Jimi Hendrix, negó astutamente toda responsabilidad. Cuando un periodista lo interrogó poco antes de su muerte, el visionario de la guitarra eléctrica dio un paso al costado y proclamó que el heavy metal era "la música del futuro".

jueves, 13 de enero de 2011

ADRIFT - Monolito (2008)


01. Bezorcana's Bells
02. The Big Voice
03. Falling Towers
04. Interlude
05. Scar Thunder
06. Find Your Own Hell
07. Mash
08. Worm
09. Monolito










Despacito, sin prisas pero sin pausas, así avanzan estos jefazos madrileños, cada vez con más fuerza, con pasos de luchador de sumo. Unos doce años en esto y tras una demo, un single, un MCD y la participación en el Four Ways Split CD Waterloo, en 2008 al fin vio la luz este su álbum debut de la mano de Underhill, sello que al poco tiempo desapareció y el CD no tuvo la distribución y promoción que se merecía. Afortunadamente Alone los acogió en su seno y rescató esta obra maestra y es entonces el encargado de remediar lo comentado antes; además de tener en sus planes el editar su próximo disco. Monolito es una masa rocosa de gran tonelaje, compacta, pesada, sin fisuras... Un compendio de nueve temas en los que se dan cita creatividad, complejidad, virtuosismo, fiereza, brutalidad. Así como variadas y dispares influencias, entre las que destaca su lado más oscuro, tanto por la cantidad de riffs blackmetaleros y deathmetaleros vieja escuela como por la atmósfera general del álbum. Para rematar, el album ha sido masterizado en los TailorMaid Studios de Suecia por Peter in de Betou (Nasum, Marduk, Enslaved...).


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